Ser-Aquí. Exposición colectiva de artistas de Cádiz nacidos en los ochenta

Ser-Aquí. Exposición colectiva de artistas de Cádiz nacidos en los ochenta

¿Saben ustedes dónde está Reikiavik?

Deténganse un momento.

En mi caso, debo confesar que tuve que repasar mentalmente, un par de segundos, la lista interminable de binomios capital-país que aprendíamos de carrerilla en clase de Geografía. Colocábamos cada nombre en su correspondiente territorio. Enfrentados al mapa mudo, la rotundidad de lo inabarcable se extendía más allá de aquel papel rosado.

Reikiavik-Islandia.

(Irremediablemente, somos fruto de la E.S.O.)

 

Reikiavik está situado a 5475 kilómetros del mar de aquí. Cinco mil cuatrocientos setenta y cinco. En comparación, resulta irrisorio el trecho que debemos recorrer hasta esta orilla desde la capital del reino. Madrid está a (solo) 651,6 kilómetros de Cádiz. Autovía A-66. Écija. Ciudad Real. Getafe. La viva imagen del “vértigo horizontal” que diría Villoro. A menos de la mitad se encuentra Málaga. Exactamente, 234,8 kilómetros. Aquel otro mar es más pequeño, como un patio de vecinos. ¿Y Sevilla? 121,1 kilómetros. Casi una ráfaga de aire, si el Levante tuviera a bien adentrarse en la llanura. Podríamos hablar de Berlín, Brighton, Londres, Edimburgo o Barcelona. Nombres que ubicar en nuestro mapa, si no fuera porque son los cuerpos los que habitan esa realidad muda que es vivir lejos de casa.

“Sea antes el lugar que los cuerpos”, decía Pomponio Gaurico en su tratado De Sculptura (1504). En un sentido amplio y desde una perspectiva ontológica, es el lugar el que construye a cada cuerpo, puesto que no es sino el contexto, aquello otro circundante, lo que, sin lugar a dudas, redunda en cada ser. Y todos somos en tal que estamos. Lógica proposicional.

Martin Heidegger teorizaba sobre esta condición del ser en su obra cumbre Ser y tiempo (1927). Ser. En un tiempo. En un lugar. El filosofo alemán acuñó un término para dicha condición: el DASEIN (traducido generalmente como “Ser-ahí”). Según Heiddeger, el DASEIN constituye el modo de ser propio del ser humano, que se encuentra inevitablemente proyectado en el mundo, confrontando éste a su yo existencial que no es otra cosa que su esencia misma. El sujeto heideggeriano es capaz de definirse de por sí a través de sus decisiones o experiencias y, de esta manera, trasciende de sí mismo. El desarrollo de su identidad depende de su condición, implacable, de ser-en-el-mundo. Y aparece la duda. Y la angustia que apremia.

Dice Wikipedia que somos la Generación X. Nada más vago, más impersonal. No en vano, según la R.A.E., la equis es “la incógnita en los cálculos”. Cuando nos hicimos lo suficientemente mayores, con los cálculos aún por estrenar, nos dimos de bruces con la certeza de la incógnita. Y muchos de nosotros nos encontramos, de repente, siendo-en-el-mundo buscando en el mapa mudo un lugar en el que poder ser, dejando atrás el mar de aquí.

Curro Rodríguez (Chipiona, 1980) vive actualmente en Reikiavik, rodeado de un paisaje inhóspito que recuerda a las Salinas de San Fernando. Cinco mil cuatrocientos setenta y cinco kilómetros, recuerden. Julia Fuentesal y Pablo Muñoz de Arenillas (Huelva, 1986 y Cádiz, 1989) comparten estudio en Carabanchel con Christian Lagata (Jerez, 1986) y Cristina Mejías (Jerez, 1986). Separados por un rellano y después de dejar atrás Brighton, Londres o Berlín, atesoran tras de sí una estela de logros que los colocan en la primera línea de la creación contemporánea actual. También en Madrid reside Berta Llonch (Cádiz, 1983), que ha hecho de la acuarela una bandera líquida  para sobrevivir en mitad del asfalto. Silvia Lermo (San Fernando, 1986), con una proyección meteórica, acaba de asentarse en Sevilla llevando consigo la sal en la sangre. Patricia Rivero (Ubrique, 1987) vive en Málaga, donde casi no llega el olor a jazmín que solo tienen los pueblos. Y María Melero (Jerez, 1988) y Jaime Velázquez (El Puerto de Santa María, 1987) van y vuelven a casa, desde Barcelona o Sevilla, porque esto de aquí ya es un mundo para ser.

A pesar de la multiplicidad de enfoques y modos de hacer, todos estos artistas nacidos en Cádiz, tienen en común el haber sido testigos del tránsito y de la incógnita. Desde el ahí hasta el aquí, una línea discontinua sobre el mapa que dibuja un universo único, porque la alteridad se construye en cada contexto que nos es ajeno y uno vuelve al punto de partida siendo, irremediablemente, otro de aquél que era. Hablaba Jean Clair de la innegable responsabilidad del artista con su tiempo (1) . Y es que en este viaje de ida y vuelta, donde lo exterior alimenta la cotidianidad de cada cual, el acto creativo es íntimo y es político a la vez ya que, “en el arte contemporáneo las grandes ideas transnacionales se anudan con las realidades locales, y los conceptos y preocupaciones globales se modulan a través de lo más próximo” (2). Por tanto, no caben aquí los discursos exclusivistas. El todo es un compendio constituido por cada cuerpo y su circunstancia, parafraseando a Ortega.

En este contexto local, el ser-aquí (permítanme el guiño al término heideggeriano, que además da título a esta exposición) también forma parte indisoluble de la ecuación. Cádiz tiene una cuenta pendiente con la emergencia contemporánea. Urge crear redes de confluencia, espacios donde encontrarse, como ya se ha hecho en Sevilla, Granada o Córdoba. Contamos con toda una genealogía sólida de artistas nacidos en nuestra provincia capaces de seguir los pasos de los grandes nombres del panorama artístico gaditano. En esta muestra, solo una pequeña representación de la extensa nómina de artistas nacidos en la década de los ochenta que, por méritos propios, están consiguiendo desasirse de la incógnita que define a su Generación (3).  Por todo esto, se hace necesario en Cádiz un acercamiento del espectador “de aquí” a los nuevos discursos contemporáneos en su propio contexto. Ser-aquí, en casa, también para ser-en-el-mundo. Es una premisa indivisible. Y quizá sea éste el punto de partida. 

En definitiva, con esta exposición colectiva se da cuenta de cómo la distancia y el recorrido han ido forjando identidades cargadas de memoria y de futuro. Un manifiesto generacional del ser-en-el-mundo de estos artistas nacidos en Cádiz, que son, ante todo, en un tiempo. En un lugar. Y vuelven aquí, a casa, para contarlo.

 

María Cristina Sánchez Nieto

(Rota, 1986)

Comisariado y textos

 

 

 

  1. Clair, Jean (1998): La responsabilidad del artista. Madrid: Machado libros (colección La Balsa de la Medusa, 92).
  2. Smith, Terry (2011) Contemporary Art: World Currents. Londres: Pearson Prentice Hall
  3. Mientras escribo este texto, el artista Javier Palacios (Jerez, 1985) ha sido galardonado con el premio BMW de Pintura 2019.

 

Este proyecto ha sido uno de los ganadores de la última Convocatoria Pública de Ayudas para  la Creación y la Innovación “Fronterasur 2019”.

Con esta exposición, y según palabras de su comisaria,  se pretende dar a conocer y poner en valor la obra de un grupo de jóvenes artistas  que han decidido volver a sus lugares de origen,  a contextos cercanos, próximos y abarcables, ejerciendo así mismo una labor de divulgación entre sus habitantes.

Ser Aquí

Programación

Ser-Aquí. Exposición colectiva de artistas de Cádiz nacidos en los ochenta
Claustro de Exposiciones del Palacio Provincial
Del 31 de octubre al 5 de diciembre
Lunes a viernes, 11:00-14:00 y 18:00-21:00 h.
Sábados, domingos y festivos, cerrado

Más información

Nota de prensa de la inaguración
> Haga clic aquí

Disfruta de la lista de Spotify de esta exposición
> Haga clic aquí

Spotify-SerAqui

Entrevistas artistas participantes: Berta Llonch

Entrevistas artistas participantes: Javier Velázquez

Entrevistas artistas participantes: María Melero

Entrevistas artistas participantes: Patricia Rivero

Entrevistas artistas participantes: Silvia Lermo