Consejos de ahorro energético en el hogar

Consejos ahorro energético en el ámbito doméstico

La televisión, el aparato de aire acondicionado, la iluminación, el ordenador o la vitrocerámica son elementos hoy habituales en nuestros hogares que tienen en común la necesidad de consumir energía para funcionar. En los últimos años, el aumento del bienestar de nuestras viviendas ha llevado aparejado un incremento considerable del consumo energético familiar. No en vano, el sector doméstico representa ya el 30% del total de la energía consumida en nuestro país, un porcentaje que además tiende a incrementar.

Es por ello necesario un cambio en las costumbres y las pautas de comportamiento encaminado a conseguir una utilización más eficiente y sostenible de los recursos energéticos así como una mayor conciencia de ahorro. Gestos tan sencillos como apagar las luces de una habitación cuando no las utilicemos, elegir electrodomésticos de clase A o sustituir las bombillas incandescentes de nuestro hogar por otras de bajo consumo pueden conseguir una disminución en el consumo energético de hasta el 20%, así como un interesante ahorro económico en nuestra factura. Estaremos a la vez ayudando a la lucha contra el cambio climático al reducir las emisiones de gases de gases de efecto invernadero a la atmósfera.  

  • Aire acondicionado
  • Se pueden conseguir ahorros de hasta el 60% instalando toldos en ventanas en las que da el Sol, evitando la entrada de aire frio y aislando adecuadamente los techos y muros.
  • Ventila la casa a primera hora de la mañana y durante la noche (cuando el aire de la calle es más fresco).
  • Un ventilador, preferentemente en el techo, puede ser suficiente para mantener el confort térmico con un consumo de electricidad muy bajo.
  • Cuando compres un aparato de aire acondicionado déjate asesorar por profesionales (hay equipos que consumen hasta un 60% menos con las mismas prestaciones).
  • Fija la temperatura de refrigeración en 26ºC.
  • Cuando enciendas el aire acondicionado, no ajustes el termostato a una temperatura más baja de lo normal: no enfría la casa más rápido y provoca un consumo innecesario y excesivo.
  • Calefacción
  • La temperatura a la que programamos la calefacción influye en el consumo: por cada grado que aumentamos la temperatura se consume un 7% más de energía. Una temperatura entre 19º - 21ºC es suficiente para asegurar el confort térmico.
  • Apaga la calefacción mientras duermes y por la mañana espera a ventilar la casa y cerrar ventanas antes de encenderla. Para ventilar es suficiente con abrir las ventanas unos 10 minutos. Por la noche es conveniente cerrar persianas y cortinas para evitar pérdidas de calor.
  • Si dispones de caldera, realiza el mantenimiento adecuado de la instalación (permitirá ahorros de hasta el 15%).
  • Aislamiento
  • El aislamiento es fundamental para mantener una vivienda a la temperatura de confort sin excesos de consumo. Pequeñas mejoras en el aislamiento pueden provocar ahorros de hasta un 30% en climatización.
  • Las ventanas con doble cristal o doble ventana reducen a la mitad la perdida de calor. Los marcos de madera y otros materiales aislantes también contribuyen a evitar la pérdida de energía.
  • Es posible disminuir las infiltraciones de aire en puertas y ventanas con medios sencillos y baratos (silicona, masilla, burletes, etc.).
  • Iluminación
  • La luz es una de las necesidades más importantes en el hogar y supone la quinta parte de nuestro consumo energético total. El mercado ofrece diferentes opciones: desde lámparas incandescentes o halógenas, más baratas, pero con mayor consumo y menor duración, a las de bajo consumo o los leds, más eficientes y duraderas. Considerando la calidad/precio, las de bajo consumo resultan más convenientes para su uso en el hogar. En cualquier caso, es necesario analizar las necesidades de iluminación de cada parte de la vivienda.
  • Aprovecha la iluminación natural.
  • Los colores claros en paredes y techos aprovechan mejor la iluminación natural, reduciendo la necesidad de luz artificial.
  • Adecua la iluminación a las necesidades de luz de cada parte de la vivienda considerando las actividades que se puedan realizar. Lectura o estudio requieren luz blanca.
  • Apaga las luces en habitaciones donde no las necesites. 
  • En la cocina
  • El frigorífico es el electrodoméstico que más consume en el hogar, seguido de la televisión y la lavadora. Colócalo en un lugar fresco y ventilado, lejos de fuentes de calor, ajusta el termostato para mantener 5ºC en refrigeración y -18ºC en el congelador y abre la puerta lo menos posible. Evita la formación de hielo y escarcha (actúa como aislante y no deja enfriar), no introduzcas alimentos calientes y limpia la parte trasera de aparato al menos una vez al año.
  • Cocinando procura que el fondo de los recipientes sea ligeramente superior a la zona de cocción para aprovechar el calor al máximo y usa la tapa durante el cocinado (conseguirás ahorros de hasta el 25%). Las placas de inducción consumen un 20% menos electricidad que la vitrocerámica convencional, pero las de gas son más eficientes que las eléctricas.
  • No es necesario precalentar el horno para cocciones superiores a una hora. Abrir el horno innecesariamente para revisar la comida provoca pérdidas del 20% de la energía acumulada. Apaga el horno antes de finalizar la cocción para aprovechar el calor residual.
  • Utilizar el microondas en lugar del horno permite cocinar en menos tiempo con ahorros de energía entre el 60 y el 70%
  • Empleado a máxima capacidad, el lavavajillas es más económico que el lavado a mano. Utiliza programas económicos o de baja temperatura. No es necesario aclarar la vajilla, tan sólo retirar los restos sólidos.
  • Otros electrodomésticos y equipos ofimáticos
  • La etiqueta energética permite al consumidor conocer rápidamente la eficiencia energética de un electrodoméstico. Existen 7 clases que van de la A color verde (mayor eficiencia), a la G color rojo (menor eficiencia). En el caso de frigoríficos y congeladores existen dos categorías más A+ y A++ que consumen menos que la clase A.
  • Al adquirir un electrodoméstico es recomendable optar por equipos de clase A (o superior). Son un poco más caros, pero su mayor eficiencia energética nos permitirá recuperar rápidamente la inversión y ahorrar energía y dinero.
  • En la lavadora procura trabajar siempre a carga completa, usa programas “ECO” y de baja temperatura que ahorran al reducir el calentamiento de agua. Aprovecha el calor para secar la ropa. Si usas secadora, es recomendable centrifugar la ropa antes del secado.
  • No dejes los dispositivos en modo espera (stand by) ni los transformadores conectados a la red cuando no se estén usando.
  • Conecta todos los equipos a una regleta con interruptor para apagarlos fácilmente. Se pueden conseguir ahorros anuales superiores a 40 €.
  • Los equipos ofimáticos (ordenadores, pantallas, impresoras) con etiqueta Energy Star o similar son más eficientes y disponen de modos de baja energía que permiten disminuir el consumo.
  • Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos deben tratarse separadamente con destino reciclaje. Deséchalos entregándolos en un Punto Limpio, o en puntos de recogida de distribuidores (comercio, grandes superficies). Cuando adquieras uno nuevo, el distribuidor tendrá que aceptar el aparato que deja de funcionar.   
  • Agua caliente sanitaria
  • El agua caliente usada para el aseo personal es otro de los grandes consumidores de energía doméstica.
  • Los sistemas de energía solar térmica en una buena opción para calentar el agua sanitaria con energía renovable.
  • En general, los sistemas con acumulación son más eficaces que los de producción instantánea. En cualquier caso, aísla bien depósitos y tuberías de distribución.
  • Una temperatura de 30º-35ºC es suficiente para sentirse cómodo en el aseo personal.
  • Toma medidas para ahorrar agua: prioriza la ducha antes que el baño, no dejes grifos abiertos, evita las fugas y goteos, coloca reductores de caudal en grifos y sistemas de doble pulsador o descarga parcial en la cisterna del inodoro, etc. 
  • Energía renovable en el hogar
  • Los sistemas de energía solar térmica son equipos fiables y rentables para la producción de agua caliente sanitaria en el hogar.
  • El autoconsumo de energía eléctrica con paneles fotovoltaicos es una opción para viviendas individuales, pero también en bloques de pisos mediante el autoconsumo compartido. Un sistema de 3kW puede conseguir cubrir la mayor parte de las necesidades de consumo eléctrico de un hogar con 4 miembros y 70 m Existen distintos tipos de instalaciones por lo que es recomendable contar con un profesional que nos asesore sobre la mejor opción. Para saber más, visite la web Autoconsumo al Detalle.
  • Las calderas de biomasa también son una opción muy competitiva para aplicaciones térmicas en el hogar (calefacción y agua caliente).
  • Es posible contratar el suministro eléctrico de nuestra vivienda con comercializadoras que ofertan energía procedente de fuentes renovables.

Para conocer más sobre los diferentes consumos de energía de tu casa y aprender más consejos de ahorro energético, visita la Guía de la Energía del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía. 

 

 

 

Fuente: Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía.