La exposición “Guateques, tocatas y discos. el diseño de los discos pop en España. (1954-1970)”, reúne, por primera vez, 15 años de diseño de portadas de discos pequeños, que configuran, desde mediados de los años cincuenta hasta el final de la década prodigiosa, la historia gráfica de la música pop española.
El comisario de la exposición es Lluís Fernández, ex director de la Mostra de Cine de Valencia y autor del libro “Guateques, tocatas y discos. Una historia de la música pop de 1954 a 1970”, editado por Aguilar.
En esta exposición se recopila por primera vez en España los diseños de aquellas portadas de discos microsurcos que hicieron las delicias de millones de españoles y configuraron la estética publicitaria de la música pop, desde la aparición de Bill Haley en 1956 hasta la separación de los Beatles en 1970.
La muestra podrá visitarse hasta el 9 de Julio al 5 de septiembre. En ella, se podrá contemplar alrededor de 500 portadas de vinilos de 45 rpm., discos medianos de 25 cm. y long plays, junto a maletas tocadiscos, picús, comediscos y revistas musicales de la era de los guateques, tocatas y el álbum de discos.
Lluís Fernández, estudioso del diseño y coleccionista de discos, afirma: “Las portadas de discos han sido las grandes olvidadas en las exposiciones del diseño en España. Se ha valorado y estudiado, de forma aleatoria, los portadistas de libros, los cartelistas de cine, los diseñadores de electrodomésticos, pero nunca los creativos de portadas de discos pese a la indudable calidad de muchos de estos trabajos y a la gran influencia de la industria musical en la renovación de la cultura contemporánea española.”
Breve historia de la música pop
A través de estas portadas, con su indudable influjo mediático y musical, se fue construyendo una reducida historia de la música pop. En 1954, discos Columbia fabricó en España los primeros discos microsurco de vinilo. En pocos años, el disco de cuatro canciones o “extended play” revolucionó el mercado de la música moderna y la concepción del diseño de sus cubiertas. Junto a los nuevos portadistas españoles, irrumpieron los mejores diseñadores internacionales, que dieron una nueva dimensión al arte gráfico y publicitario de los años del desarrollismo español.
Más que un soplo de aire fresco fue un huracán de nuevas propuestas en el que todos los géneros confluían y se entremezclaban. Desde el más impactante diseño comercial anónimo a las más sofisticadas propuestas vanguardistas, algunas de ellas de una impactante modernidad.
Del alemán Josef Albers al español Bort
Clásicos franceses como Gérard Jourdan, Tran Picart le Doux y Le ron Loi. Los italianos Fulvio Bianconi, Sandro Bocola y Abbate. Dibujantes como J. Espinosa, Olmos, Baldrich, Sagalés, Val, J. Cobo, Ponce de León, Ballestar y Cañizares. Los diseñadores León, Iván Zulueta, Jordi Fornas y las agencias Zen y Pentágono. Los fotógrafos Oriol Maspons, Ubiña, R. Batllés, Andreu, Ontañón, Román, Ibáñez, Cáliz, Figuerola y Baró. Incluso artistas reconocidos como Alfaro y el Equipo Crónica.
Diseñadores, tipógrafos, dibujantes, ilustradores y fotógrafos elaborando novedosas propuestas para comercializar la música pop de aquellos años, sin establecer distinciones formales entre música ligera, música clásica o rock and roll. Tan sólo el denominador común de una plástica innovadora, el colorido chirriante de las primeras cuatricomías y la magia del fotocromo en color.
La influencia de las vanguardias
A lo largo de esos quince años de esplendor, las portadas reflejaron, disco a disco, los cambios sociales, tipográficos y estéticos de una forma tan nítida, que en ellos se hace evidente tanto los tópicos y estereotipos de la cultura popular, como la gran variedad de propuestas artísticas, incluso la influencia de las vanguardias. Cierto que de forma mitigada, adaptándolas a las necesidades de promoción de los artistas de la música popular.
Pensar que los finales años cincuenta y primeros años sesenta fueron un erial para el diseño comercial lo desmienten estos productos de amplísima circulación e influencia en la educación estética y sentimental de varias generaciones. La ausencia de cualquier referencia bibliográfica en los escasos estudios realizados atestiguan la laguna.
En el incipiente mercado comercial de los años 50, las portadas de los discos pequeños, pioneros de una lenta revolución, reflejaron la estética internacional, sobre todo en los discos importados de Estados Unidos y Europa, rápidamente asimiladas por los portadistas y dibujantes españoles que se incorporaban al diseño discográfico nacional. Algunas de ellas de una gran creatividad y extrema modernidad, que en nada tienen que envidiar a las extranjeras.
Los primeros guateques y las revistas pop
Es una evidencia que se establece una relación inmediata entre la música de un disco y la imagen de su portada. En España, a comienzos de los años cincuenta no se disponía de mucha más información. Escaseaban las revistas juveniles de música y, hasta la implantación de la televisión, era una rareza escuchar a los grupos y cantantes internacionales.
A finales de los años 50 aparecieron los primeros programas radiofónicos y revistas musicales: “Discomanía” y “Discomoder”. A continuación la revista “Discóbolo” ambas en blanco y negro o viradas en color sepia. Ya entrados los años 60, “Teleguía”, “Mundo Joven” y “Fans” se editaron en colores y papel cuché, como la mítica “Salut les copains”.
Sin embargo, la información musical que se disponía en aquellos años se reducía a los chismes de las revistas para fans y las portadas de los discos. A través de estas portadas, con su indudable influjo mediático y musical, se fue construyendo una reducida historia de la música pop.
Los Festivales San Remo y Benidorm. La irrupción del Rock and Roll. La aparición del baile del twist. Los primeros guateques con un tocata de maleta y los programas de variedades de televisión de los años 60, con la retrasmisión de la gala del Festival de Eurovisión. Retazos de la “Chanson” francesa. La invasión británica. La música yeyé. Las nuevas propuestas de la canción de autor norteamericana, la canción protesta y la “Nova Cançó”.
Diseñadores españoles
De los pocos dibujantes acreditados en las portadas de los discos, el dibujante de Jerez de la Frontera Bort fue uno de los más populares diseñadores de discos de música pop en España. Para varias generaciones de jóvenes, fue el creador de la estética del rock en España junto a S. Cañizares. Sus portadas de los Teen Tops, los Cinco Latinos y Billy Cafaro, con ilustraciones humorísticas y cierta influencia cubista, son algo tan inconfundible como el anuncio televisivo de Gallina Blanca o el de Fundador, ambos diseñados por los hermanos Moro.
En el extremo opuesto, Jordi Fornas, creador de las portadas de Raimon, Serrat y Guillermina Motta para Edigsa, con las inconfundibles fotografías en blanco y negro de Oriol Maspons y la utilización de las tipografías Letraset, es el diseñador más sobresaliente de la nueva década, bajo la influencia de la estética de la “Nouvelle vague” y el “Free cinema”. Ocasionalmente, artistas consagrados como el escultor Adreu Alfaro y el Equipo realizaron portadas para Raimon. y Pi de la Serra. sin olvidar artistas como Picaso, que le dibujó una paloma para “Anduriña” de Juan y Junior, Tapies y Miró, que realizaron algunas portadas para los discos grandes de Raimon.
Entre los muchos fotógrafos acreditados, la mayoría fotografiaron a la variada nómina de artistas que editaban en La voz de su amo: Baró, Alfredo y Figueres hicieron de Gelu, el Dúo Dinámico, José Guardiola y las Hermanas Serrano ídolos juveniles de la canción ligera, como Oriol Maspons, autor de las portadas de Edigsa y las de la casa Belter hizo de Raimon, Serrat o Manolo Escobar iconos musicales tanto de la canción comprometida como de la música yeyé y la copla. Con igual pericia, Maspons realizaba los coloristas fotocromos de Juanita Reina, Manolo Escobar, y Paquita Rico para Belter, en colaboración con Ubiña, que convertía en ídolos juveniles a Raimon, Serrat y Guillermina Motta, fotografiándolos en un estricto blanco y negro para la discográfica catalana Edigsa, que hacía de Conchita Velasco la imagen de la chica yeyé.
Diseñadores internacionales
Aunque la mayoría de las portadas son anónimas, algunas veces, las casas discográficas acreditan a diseñadores, dibujantes o fotógrafos. En La voz de su amo firman el dibujante español J. Espinosa, el italiano Fulvio Bianconi y los franceses Le Ronloi y Picart Le doux. La serie de portadas de Paul Anka son de León, en Hispavox, y Ponce de León dibuja la mayoría de la RCA española. Manzano y S. Cañizares fueron ejemplares portadistas de la casa Zafiro y Montilla. Olmos ilustró las de Telefunken. “Al” firma algunas para Discophon y los ilustradores J. Cobo y José Bort realizaron las mejores portadas pop de la casa Philips y Fontana. Sin olvidar la anónima labor del diseñador Manolo Gil que tuvo a su cargo el departamento de Hispavox, firma para la que realizó las portadas de Raphael, Los Pequeniques y Karina, entro otros cientos de artistas. Más conocido por las portadas de los libros de bolsillo de Alianza.
Uno de los diseñadores franceses más creativos es sin duda Gérard Jourdan, diseñador de las portadas de la casa Barclay. Suyas son las de Michel Legrand, Emile Stern y Django Reinhardt. Y las más vanguardistas son las “abstracciones formales” realizadas por el pintor de la Bauhaus Josef Albers para el sello estadounidense Command, editado en España por Hispavox y Belter.
Portadas superpop
Algunos diseños de portadas, realizadas en EEUU, son de una gran sencillez pop. En ellas prima la efectividad comunicativa, como las primeras portadas de Elvis Presley, de la RCA, mucho más originales y rupturistas que los carteles realizados para promocionar sus películas en Hollywood.
En España, los creativos que trabajaban anónimamente para Discophon sobresalieron por las portadas de Mina, Los Milos, Los pantalones Azules y Los Marcels. Coloristas estampas pre-warholianas dignas de figurar entre lo mejor del Pop español.
De corte más realista y formal son las dibujantes norteamericanos que diseñaron las portadas de música caribeña: los discos de rumbas, calipsos y mambos. Destacan los de la RCA. Dominan, tanto en la composición fotográfica como en la ilustraciones, los colores intensos y un marcado claroscuro tropical. En especial los discos de mambos y chachachás de Pérez Prado, Socarras y Abbe Lane. La mayoría de ellas sin firmar. Sin embargo, Belter acreditaba a buenos ilustradores como Sagalés y Val, responsables de gran parte de las cubiertas de la serie de “pin-ups” despampanantes de los discos iniciales de este sello español.
El componente nostálgico de los discos microsurco
Los discos pequeños poseen un indudable componente nostálgico. Fueron los primeros referentes modernos de la generación nacida tras la Segunda Guerra Mundial.
Junto al tocadiscos de maleta y el pequeño transistor, los discos microsurco son el fetiche que simboliza la evolución de la sociedad de posguerra, sobre todo para los jóvenes españoles que accedían, tras décadas de guerras y el periodo de la autarquía, a la sociedad de masas y el consumo de los nuevos electrodomésticos. Primero el tocata de maleta y los discos pequeños.
Y, poco a poco, a medida que aumentaba el poder adquisitivo de la sociedad española, fueron apareciendo los tocadiscos estéreos, las nuevas cadenas con bafles y los discos grandes o “long plays”.
Con la popularización del long play, los discos pequeños dejaron de ocupar el lugar central en las discotecas juveniles, hasta que desaparecieron a comienzos de los años 70.
En España, la aparición del LP del Sargento Peppers de los Beatles marcó el inicio de ese cambio sociológico. El LP se convirtió en el objeto más preciado de los jóvenes y esta portada, diseñada por el artista pop Peter Blake, se convirtió en un referente imprescindible para artistas y músicos de los años 60. Desde entonces, las portadas de los discos fueron reconocidas como parte esencial de la imagen del grupo musical, además de objeto apasionado de los consumidores, y respetado artístico por los mejores diseñadores y estudiosos de la publicidad.
Todo artista que se preciara cuidaba con esmero las cubiertas de sus discos, pensadas y diseñadas hasta el menor detalle por diseñadores gráficos con la intención de expresar la intención artística y rupturista del grupo musical.
Los grupos de rock psicodélico y rock sinfónico focalizaron su interés artístico y promocional en el formato del LP, doble LP o cofre con varios discos y esmerado diseño, algunos de estos álbumes de un lujo inimaginable apenas unos años antes, y las casas discográficas relegaron el single a la promoción de los éxitos en las radiofórmulas y las máquinas de discos y eliminaron definitivamente el “extended play”.

Los diseñadores consideraban el LP como una superficie más adecuada para plasmar el “concepto” estético de los grupos musicales y un campo virgen de experimentación artística. Equiparándose con los discos de jazz, tradicionalmente diseñados por artistas, al ser considerados muy minoritarios, ajenos a las listas de éxitos pop, y con un mercado propio.
Discos míticos fueron la mayoría de los LP de los Beatles: Revolver, diseñado por Klaus Voorman, y el disco “blanco” de los Beatles, este último con el encarte de cuatro fotos de John Kelley. Las portadas de los discos psicodélicos, en especial los LP de Pink Floyd, diseñados por Storm Thorgerson y el grupo Hipgnosis, el LP de Santana: Abraxas, sobre un dibujo d Abdul Mati Larwein y “Sticky Fingers” de Rolling Stones, diseñado por Andy Warhol.