Diputación de Cádiz :: Cultura → Servicios → Comunicación → Edición digital de la Revista RVDV → Número 43 - Verano 2010 → Boletín Rivadavia

Leonard Bernstein, el afamado compositor y director de orquesta Americano, realizó una serie de interesantes programas de conciertos didácticos al frente de la Orquesta Filarmónica de Nueva York. En el primero de ellos, que data de 1958, cuyo título era “¿Que significa la música?”, el músico argumentaba como la música en realidad no significa nada, excepto lo que cada uno de nosotros, con nuestra experiencia y cultura asociemos a esos sonidos y responda a la pregunta de ¿qué ideas me sugiere?

El caso es que ante este razonamiento hay algunos que reaccionan con cierto recelo. La música, ese arte sublime, ¿como es posible que no tenga significado?. Pues no, no lo tiene, “la música simplemente es”, y solo basta pararse a pensar en lo diferentes que pueden ser nuestros recuerdos vinculados a tal o cual canción y el significado que tiene para cada uno de nosotros. Nuestras vivencias, gustos y preferencias nos hacen relacionar a la música determinadas imágenes, sensaciones y características, y de esta forma el significado de la música es simplemente lo que nos hace sentir cuando la escuchamos.
En TRIVIO se parten de ciertas premisas. La idea de contar con un narrador en el directo establecía un marco imaginativo. El disco se estructura en torno a tres temas: Vampiros, personas y lugares. Y cada una de estas tres partes se divide a su vez en otras tres. Los temas se mezclan, las ideas se cruzan y las palabras del narrador aclaran al público en que momento del espectáculo están.
Me gustaba la idea de crear una música en la que las imágenes que pudiera generar en cada uno de nosotros no fueran tan subjetivas, sino que hubiera cierto condicionamiento a las mismas. No se trata de música descriptiva ya que en la mayoría de los casos mis aclaraciones son más bien reflexiones sobre temas que en algún momento de nuestra vida nos han hecho pararnos a pensar.

El punto de partida de TRIVIO, y podemos decir también que el de regreso, es la idea de la causalidad. La vida, nuestras propias decisiones, pero también las ajenas, miles de factores imposibles de cuantificar, hacen que en este preciso instante coincidan mis palabras contigo, el lector que ahora mismo las lee y no tenía intención ninguna de reflexionar sobre todo esto y a partir de ahora lo hace. (¿Quién sabe las distintas circunstancias que te han llevado a hojear en este momento la revista?). Parece que cada pequeño paso que damos nos lleva a otro lugar, de manera que las pequeñas decisiones que continuamente estamos tomando pueden llegar a ser la causa de acontecimientos más trascendentales. Conectar las trilogías con esta idea era lo que me interesaba: personas que coinciden con otras, que sin tener la más remota idea de ello recorren cientos de kilómetros para llegar a conocerse. Las coincidencias que nos suceden en diferentes lugares, que escogemos o nos escogen a nosotros. Y por encima de todo esto sobrevolando el ser humano, perdido en este azaroso tumulto, con sus miedos, su cara visible y su cara oculta, sus monstruos internos, y con un aparente control de todo lo que realiza.
Ese punto donde confluyen los tres ramales que simbolizan las tres trilogías somos todos: la conexión que se establece entre los músicos y el público que oye el disco o asiste a un concierto.
Trivio es todo esto. Literalmente: “división de un camino en tres ramales y punto en que estos concurren”.
TRIVIO / Pedro Cortejosa Septeto
Disco doble (CD + DVD) grabado en directo en el Auditorio de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz, en noviembre de 2008.
+ Info: pedrocortejosa.com
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