Diputación de Cádiz :: Cultura → Servicios → Reportajes y entrevistas → Eme Teatro → Programas especiales

Germán Corona Palmarés Galerías de imágenes Vídeos www.emeteatro.es Contacto
Para los componentes de Eme Teatro la vida es, como dice la canción, puro teatro. Bajo la dirección de Germán Corona, Licenciado en Arte Dramático por la Universidad Nacional Autónoma de México, Chano, Dori, Chari, José Carlos, Emma, Ezequiel, Pablo, María y Rocío, se reunen cada tarde en un local de ensayo que sirve al mismo tiempo de laboratorio en el que poner en práctica revisiones de textos dramáticos de autores clásicos, desde la perspectiva que da el Siglo XXI. Les visitamos y charlamos con ellos sobre sus proyectos en cartera, sobre su visión de las artes escénicas en la provincia, sobre sus inquietudes y deseos al subirse a un escenario. Esto fue lo que nos contaron.
Los inicios del grupo hay que buscarlos en el año 1999, en un grupo de teatro aficionado que se llamaba Teatro Estudio 21 y que aún hoy sigue en activo. En ese año, en el 99, hicimos dos piezas cortas de Chejov, y quedamos bastante satisfechos. Posteriormente, ya en el año 2002 nace la Escuela Eme Teatro, con dos ramales principalmente: uno, centrado en la formación y otro concebido como una empresa dedicada a la producción de espectáculos, la difusión de otros grupos y compañías y, en definitiva, a las artes escénicas en general.
La base de nuestro funcionamiento es la escuela, la formación. De ella surgen proyectos y obras que luego, una vez depuradas, van pasando a Teatro Estudio 21. En ocasiones, y de manera puntual, también se afrontan proyectos que son más apuestas personales que a mí, como Director, me interesa poner sobre la mesa.
Pues las ayudas que hemos tenido hasta ahora no han sido muchas. En 2004 la Junta de Andalucía nos dió una ayuda a la producción. La Diputación de Cádiz nos ha cedido el Salón de Actos de la Institución Provincial Gaditana y allí ensayamos en numerosas ocasiones. La verdad es que la Diputada de Cultura, Ana Mosquera, fue muy receptiva a nuestras peticiones cuando fuimos a verla y enseguida se movilizó para poner este espacio que comentamos a nuestra disposición. También mencionar que desde 2004 a 2008 hemos estado ensayando en la Casa de la Juventud, gracias a una cesión del Ayuntamiento de Cádiz.
En el año 2000 estuve becado en Fronterasur con un montaje sobre Dr. Jeckyll y Mr. Hide, del que estoy personalmente satisfecho. También me quedaría con los primeros montajes que hicimos con Chejov, sobre todo uno titulado Juguetes cómicos, y con uno de Moliere titulado Las preciosas ridículas, porque fueron proyectos que básicamente daban un giro a la idea de que un clásico es algo aburrido. Estos montajes se trabajaron de tal modo que rompían esta concepción y desmitificaron la imagen cuadriculada que se podía tener de los clásicos en las artes escénicas.

Pues tratamos que cada obra diga algo a los que lo hacen y al público que presencia el montaje. Procuramos también no repetir algo que ya haya funcionado, es decir investigamos y buscamos nuevos caminos, aunque ello suponga un mayor trabajo y tiempos de ensayo. Esta forma de trabajar nos exige preocuparnos mucho por el trabajo que en esos momentos tenemos entre manos y, al mismo tiempo, pensar mucho en el público que finalmente va a vernos en las salas.
En cuanto a la puesta en escena, nos preocupa que nuestros montajes sean agradables de ver, que el público se quede con una estampa, con un momento de la obra, nos gusta que visualmente sean montajes muy atractivos. Por otra parte, también huímos del chiste fácil, no nos gusta caer en ellos.
Bueno, nos interesan hasta el punto que no se conviertan en un problema, que no nos compliquen la vida. Con esto quiero decir que las nuevas tecnologías te ofrecen unos recursos fantásticos, pero si te los vas a encontrar en la sala a la que acudas a trabajar. Si haces un montaje basado en proyección de vídeo y luego en la sala no tienes un proyector o un punto de corriente para enchufarlo.... se convierte en problemas. De todos modos, creo que al final el teatro siempre vuelve a sus raíces, dejando de lado el artificio de las nuevas tecnologías.
Básicamente ofrece entretenimiento y cultura. Con eso llegamos a todo el mundo; luego están los entendidos, para los que se está dando algo más, un trabajo corporal y actoral de calidad. No obstante, ese trabajo lo hacemos sobre todo para nosotros, para disfrutarlo nosotros, pero si luego vemos que ha quedado bien y que tiene la calidad y la valía suficiente, pues lo ofrecemos al público. Pero eso sí, nos marcamos un cierto rigor de calidad.
Nos gusta tener siempre un punto de vista amateur, en el que la base sea siempre la formación y en el que algunas de las cosas que se trabajan en la escuela pasen a la compañía. Además, el objetivo general que nos planteamos es que la gente que vaya a vernos salga de la sala con ganas de ver más teatro.
Ahí también hay dos vertientes: por una parte, hay obras que selecciono yo personalmente, como Director profesional de la compañía y pongo sobre el tapete textos a los que me interesa darle una vuelta; por lo general se trata de textos que ya son conocidos y que ahora son revisados, y por otra parte hay veces que llega un grupo de personas a la escuela y, en función de sus características y de sus necesidades pedagógicas, se busca un texto y se trabaja sobre él.
Lo que más pesan son siempre las cuestiones pedagógicas, no siempre todo encaja, no siempre los personajes encajan con el grupo que tenemos, por lo que toca hacer ajustes para que todo funcione. Tenemos un director, pero al mismo tiempo es un docente, y eso significa que son dos trabajos diferentes.
El problema más grave que vemos es la falta de infraestructuras. Es verdad que se están construyendo teatros en muchas localidades, pero pensamos que se está haciendo sin mucha cabeza. Evidentemente, no creo que cada pueblo necesite tener un Villamarta en pequeñito. A esos edificios que se están construyendo ahora hay que dotarlos de contenidos para todo el año, y con ello me refiero a cuestiones que van desde los aspectos meramente técnicos hasta la propia programación de la sala.
El problema está en quién decide qué se lleva a ese teatro. Los técnicos a veces adolecen de una formación no sólo en cuestiones de teatro; muchas programaciones se hacen más por precio y cantidad de actividades que por adecuación de esas actividades a la población que habita en esa localidad, y eso es un error.
Por otro lado, las compañías de Cádiz cada vez tenemos menos presencia en las representaciones en las salas de la provincia. No existe una red de teatros que faciliten las cosas, ni ayudas a la producción o a la difusión de nuestro trabajo. Somos conscientes de la necesidad de estar en los medios de comunicación, pero la realidad es que nos resulta difícil acceder a ellos, tenemos la sensación de que nos faltan canales de comunicación.
Falla también la formación de públicos. El público por sí solo no va al teatro, hay que motivarlo más, formarlo desde la base.
En la actualidad estamos empezando a trabajar en la lectura de una comedia, reelaborando un texto incompleto, “El arbitraje”, en el que todos participamos. Otros grupos de la escuela trabajan en un montaje de una obra de Lorca, con la que irán a un pueblo de Cáceres y a otro de Málaga. También esperamos mantener nuestra presencia en el Festival de Teatro Grecolatino de Baelo Claudia, al que acudimos cada año.

© Copyright Diputación de Cádiz Aviso legal